miércoles, 30 de septiembre de 2009

La génesis del reino Pony, es un misterio para muchos. Se dice que somos los hijos bastardos de Barbie y un autito Hot Wheels. Se dice que nacimos por fertilización in vitro, de los gametos de Barney y Mighty Max. Incluso se ha dicho que somos el resultado de una orgía teletubiana. Pero nuestra verdad se ha mantenido oculta entre castillos de rosa cristalino y crines multicolores… hasta ahora.

Entre nosotros, existen rumores de un pasado glorioso, en el cual la especie dominante del planeta era el Equus rosadus classicus. Sementales altivos, nuestros antepasados tuvieron a los baldíos humanos bajo su yugo durante años, siglos, incluso milenios. Esta condición dio paso a la tentación más peligrosa y aborrecible, que uno de nuestra especie podía sucumbir: el deseo sexual por estos engendros. Fue así como nuestros genes comenzaron a mezclarse, y cedimos nuestro trono al gen inferior.
Sin embargo, las profecías de los Ponys originales fueron heredadas, y reliquias que mostraban nuestro pasado, presente y futuro fueron conservadas por aquellos patriotas más honoríficos. Pinturas como obras maestras, que mostraban enclenques bolas con crines brillantes saliendo de una roca espacial, fueron el legado que nos recordaría nuestro lugar en la historia terrenal. Y del mismo modo, poemas épicos sobre un héroe que con el sonido de una melodía finalmente despertaría, llenaron de esperanza a quienes aún podían ver nuestras huellas. Esperanzas de un futuro más brillante, en el cual una nueva especie superior habría de surgir, más formidables que un Pony, y más inteligente que un ser humano.

La inminente subsistencia de nuestro linaje confabula para adentrar a los cielos adyacentes al de los humanos, indaga la observación perdida en los sueños infantes conectados a cada subconsciente de un ser desquiciado, recae en nosotros el símbolo de un delirio admirado en la sutileza de un alto rango (nunca antes aceptado).
Distribuiremos el semblante eterno para congestionar los pensamientos, almacenar la sabiduría y comenzar a soñar en esta nueva generación.